lunes, 5 de enero de 2009

Arquitectura minimalista: Espiritualidad, reducción y exaltación del espacio mismo

(Por Mario Bendeck, presentado en agosto del 2008)

Hay quienes consideran que el minimalismo es una versión corregida y extremada del racionalismo – compartiendo con este, el encuentro del razonamiento lógico y la creación que resulta del uso de los sentidos -- y de la abstracción con que las artes responden a la aparición revolucionaria de la industria a finales del s. XIX. En este momento, el arte y la arquitectura modernos adoptaron la máquina como modelo de obra autosuficiente reducida a su pura esencia y en pos de una autonomía. La nueva arquitectura rechazaba la tradición de estilos que habían constituido durante siglos su repertorio constructivo, en un intento de evitar todo simbolismo y subjetivismo.

El destino final es obtener la forma elemental y universal, otros consideran que el minimalismo es el penúltimo estadio del clasicismo que recorre la cultura occidental. En este sentido está la influencia que la sobria arquitectura japonesa tiene sobre muchos diseñadores occidentales contemporáneos.

Al hablar del minimalismo como movimiento arquitectónico hay que hacerlo basado en su síntesis conceptual, como forma de adaptarse al medio utilizando los recursos mínimos a través del espacio conformado en orden y por medio de la abstracción formal y el uso de materiales puros, alejándose de toda connotación posible para expresar claramente el significado y esencia del concepto, la individualidad de la obra y su relación reflexiva con el espectador.

Para ello hace énfasis por el contexto geográfico y natural, así también tiene una relevancia importante el peso de la herencia histórica y cultural para fundar las bases de la obra minimalista; así lo hace Luís Barragán, regionalizando y dotando de las características propias de la cultura mexicana a su obra, haciendo uso de texturas, colores y materiales propios sin perder su propia esencia minimalista; la exaltación del espacio; tal como lo refleja Tadao Ando donde la naturaleza es una de sus principales inquietudes, donde, Ando intenta siempre integrarla con el interior de sus obras, mediante la incorporación de elementos como la luz, el viento y el agua, elementos que ya no se encuentran en la arquitectura de nuestro tiempo, es aquí donde el espacio toma especial relevancia dentro del minimalismo, por la relación simbiótica que existe entre el espacio y el contexto.

Entendiendo por simbiosis, la definición de kisho kurokawa: “un pluralismo dinámico que no busca reconciliar opuestos binarios a través de la dialéctica, sino que sugiere situaciones y productos ambiguos, guiados por situaciones aleatorias, y llenas de multivalencias y contradicciones.”

Es por esta relación simbiótica que afirmamos que la arquitectura minimalista dió ese “salto cualitativo” adquiriendo “sentido estético” donde la expresión de emotividad se desencadena por las vivencias relacionadas con el espacio arquitectónico, volviéndose visualmente evocador, que para lograrlo envuelve su concepto en una estética carente de ornamento – el minimalismo lo evita absorbiéndolo, depurándolo hasta su última esencia, evitando lo irrelevante para enfatizar lo importante – basando la riqueza visual y espiritual en la relación de la obra con la luz, el viento y la naturaleza, donde destaca la búsqueda de la máxima expresividad –sin expresionismos- conseguidos con los mínimos medios. En ese sentido, cabe destacar la iglesia sobre el agua –Tadao Ando – en la que utiliza a la naturaleza como elemento involucrado en el diseño, en ella, Ando logra crear un microcosmos en el que combina de manera simple pero magistral conceptos sobre lo profano y lo sacro, lo artificial y lo natural, lo cerrado y lo expuesto, el vacío y el infinito.

Desde el punto de vista filosófico existe la necesidad, sino, el deber del arquitecto y artista de expresar la realidad en la que vive, en otras palabras el espíritu del hoy; incorporando en la proyección de las obras las cualidades del espacio arquitectónico como refugio del espíritu, destacando que éste sólo cobra vida en correspondencia de la presencia humana que la percibe, volviéndolos únicos, espacios reflexivos y espirituales.

Analizado lo anterior aseguramos que la arquitectura ha surgido como arte; ha sabido someter a la naturaleza como elemento importante dentro de la vivencia espacial, despojando a la arquitectura de todo capricho simbólico que desencadenaría en una falta de evocación espacial sincera, convirtiéndola en fraude y llevando a la destrucción de la arquitectura como arte.

El minimalismo es la manifestación más amplia de la búsqueda de una experiencia arquitectónica satisfactoria, viendo reflejado en sus obras el ideal del espacio arquitectónico, donde éste, ofrece una experiencia de goce, espiritualidad y reflexión gracias a la exaltación del espacio mismo para dicho fin. Despojándolo de todo simbolismo que pueda desviarlo de su esencia conceptual y su relación reflexiva con el espectador.

Podemos asegurar entonces que la arquitectura dentro del minimalismo ha logrado cumplir con su misión social como arte; producir una vida rica en contenido.

BIBLIOGRAFIA


*Contemporary Architects, Editorial Tashen, Primera edición, Amsoneit , Wolfgang

*Arquitectura del siglo XX, Editorial Tashen, Primera edición, Gossel, Peter

*Architecture in Japan, Edirorial Tashen, Primera edición, Leuthauser, Gabrielle

*Casas del Mundo, Editorial Tashen, Segunda edición, Correa, Fernando

*Tadao Ando, Editorial Tashen, Primera edición, Gossel, Peter

Crítica Normativa Doctrinal - Deconstructivista del Mall Multiplaza

(Por Yanis Díaz, presentado el 14 de octubre de 2005 para la clase de Teoría de la arquitectura III)
El “mall (o mejor escrito, mol)” como mejor se le conoce no crea ni destruye. Una simple estructura cúbica siguiendo los mismos burdos cánones de lo sencillo o lo simple, lo funcional del modernismo, dejando a un lado la expresión formal que refleje algo más que “estabilidad”. Nótese las comillas, porque cualquiera que haya puesto algo de atención en esa llamada “estabilidad” notará que la fabricación no es concreto; durapax parece, y una simple capa de repello y color parecen ser suficientes para maquillar.

Al parecer, la funcionalidad impera sobre la formalidad sin detenerse a pensar: “qué se quiere expresar?” ni siquiera un intento mediocre de reflejar algo que todos escaseamos: identidad. Nada despampanante o grandioso, una simple supuesta roca de concreto es el reflejo de nuestro ocio. Las tiendas, los restaurantes por sí solos no llaman la atención. La atención debe ser algo que impacte y no deje salir al visitante; algo que deje boca abierta y que cada persona que ingresa se diga a sí misma: “impresionante”, “increíble”, o más común entre jóvenes “que fume!”.

Algunas tiendas intentan hacer una débil expresión por sobresalir en los diseños de los locales, pero ante un leviatán modernista, que todo lo abarca y que todo lo quiere para sí, en esta cultura, parece difícil de plasmar. ¿Tan complicado resulta ser una expresión que refleje sentimientos o emociones? ¿Acaso el tamaño es lo único que puede concebir la mente del hondureño, que piensa que por su grandeza la estructura va a resaltar? Lastimosamente, diseñador y visionario del proyecto sabe la mentalidad hondureña: esquiva a lo nuevo, esquiva a lo que desconoce, y su consecuente satanización. Pareciere que el movimiento modernista funciona como cual Inquisición, orientando a las mentes hondureñas de forma sutil hacia su adoración y asombro, y evitando y satanizando (no con ataques hacia las nuevas tendencias, pero con el simple hecho de no crearlas) cualquier obra vanguardista.

Cierto, cumple su función: atraer público, lograr que consuman, que gasten su dinero en ocio, un desprendimiento de la realidad en el sentido de distracción. Pero y la forma ¿qué? Se deja a un lado y se espera que con tal que cumpla función y que las tiendas en su interior logren atraer la mirada y desviarla de las obvias faltas de atención a la forma que la estructura completa posea. Es más fácil distraer desde el interior y atraer desde el interior con un mediocre juego de colores y luces, que utilizar la obra en sí, la majestuosidad de la forma para atraer y crear asombro y deseo de ver y visitar.

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El blog permanecerá abierto para los alumnos que han de venir y para cualquier visitante. Sigue en pie la invitación para que envíen sus ensayos, las personas que ya pasaron la clase, los que tienen interés en matricularla y también al público en general. Espero que el siguiente semestre se continúe con este espacio, y si alguien está interesado en ser un autor contribuyente es bienvenido a contactarme. Feliz año nuevo a todos!

¿Diseñamos obras arquitectónicas o producimos construcciones de consumo?

(Por Isacfernando Ferrera Vega, presentado el 18 de mayo 2007)
En este mundo moderno y globalizado, que exige eficiencia pero más que todo velocidad reflejado en la producción masiva de las cosas, las construcciones están condicionadas por la tecnología que evoluciona tan rápido que el humano se queda un paso atrás de ella, y que la posibilidad de crear construcciones originales por un lado es cada vez mas limitado y por otro mas eficiente.

Resulta evidente que los conceptos que movieron y siguen moviendo a la arquitectura los últimos tiempos esta en una disyuntiva entre la alta tecnología y la propuesta de una fachada aparente para la comercialización que incita al consumo.

La arquitectura es la estimulación de ideas bien planteadas relacionadas con la historia, las teorías y conocimientos arquitectónicos que trascienden y dan como resultado una obra de valor estético y produce vivencias y sentimientos. La arquitectura debe de ser real y verdadera, debe reflejar por si misma para lo que fue hecha ya que las cosas deben de ser reales y verdaderas; es un concepto que se vuelve universal.

Una obra arquitectónica debe transmitir las vivencias que experimento el diseñador y las experiencias de las personas para quien es dirigida la obra.

El espacio arquitectónico es una experiencia, una orientación y una vivencialidad, nos da a conocer cual es su función arquitectónica, cual es su función para la sociedad y de que es un carácter para enriquecer la vida de las personas, su vida cultural y llevar a las personas a un estadio mas amplio contra los espacios vacíos, los cuales son los que simplemente existen por una necesidad para generar ingresos y se desentienden de la cultura e identidad de las personas quienes tienen que experimentar esos espacios diariamente. Por lo que este debe de dejar un conocimiento en el cual la belleza va implícita, porque es bello el experimentar emociones positivas.

En la actualidad mundial y mas reflejado en nuestro país que se sumerge mas en la pluralidad, en la globalización existe la exageración del consumo, el consumo es la utilización de un bien para satisfacer las necesidades y teniendo en cuenta que las necesidades elementales están aseguradas para la mayor parte de la población, una intensa publicidad propone nuevos bienes de consumo, que incitan a un gasto continuo. Las construcciones de consumo son propuestas elegantes a gran escala, que por lo general son reproducciones de soluciones de otros países, cuyo objetivo es satisfacer en cierto modo la demanda de estas pero en realidad satisfacen económicamente a sus promotores, bombardeando de publicidad a una población ignorante carente de cultura e identidad. Dentro de este ámbito:

¿Nosotros como arquitectos estamos diseñando obras arquitectónicas o por el contrario estamos reproduciendo construcciones exóticas; sin identidad, sin cultura?

Durante los últimos años hemos estado experimentando una gran cantidad de soluciones de vivienda en nuestro país, las cuales proponen complejos habitacionales en serie; las que son una vil copia de las urbes implementadas en el primer tercio del siglo pasado por los Estados Unidos a causa de la recesión. Estas viviendas están alejadas de nuestra realidad económica y cultural; fueron diseñadas para un país, para un ambiente, para una sociedad específica; pero sus promotores la han logrado copiar a nuestros medios a nuestro ambiente, ambiente que es muy diferente al de ellos.

Nosotros, los arquitectos participamos de este fenómeno por el simple hecho de que hemos abandonado nuestro rol de diseñadores, de Architekton y nos consideramos como un constructor más, que nos vendemos al marketing. Nos tenemos que conformar con los estándares que utilizan otros países, que han sido adaptados a este país que es social y económicamente distinta que no tiene valores culturales fuertes y que es fácilmente maleable.

Otro ejemplo de estas construcciones son los denominados malls, es decir los centros comerciales, que están mucho mas alejadas de nuestra sociedad cultural, estas son el reflejo de países industrializados, y que tienen ciudades superpobladas las que necesitan aglomerar a un conjunto de personas en diversos centros para no crear caos urbano.

El mall es un lugar impersonal de una sociedad consumista, los dueños creen que su objetivo es la socialización de un grupo determinado de personas pero que detrás de ello simplemente esta el gasto superfluo y el despilfarro, las personas lo toman como un paseo en familia porque la soledad del lugar es insoportable.

Sus espacios no tienen una imagen arquitectónica definida, son neutros, se trata de que cada espacio sea parecido pero no igual por lo que son adaptables a cualquier tipo de espacio, no pueden permitirse emitir un significado autónomo, por lo que carecen de carácter.

Al principio los malls en países como Estados Unidos y Canadá debían cumplir su función de aglomerar personas en ciudades superpobladas pero también eran lugares orientado mas para el turista extranjero, ya que son ellos los que tienen la capacidad económica para derrochar cantidades grandes de dinero por cosas que no necesitan, y también a ellos acudían personas particulares que muy de vez en cuando acudían a los malls por una necesidad después de un día de trabajo o por fuerza mayor; por lo que los malls no pasaban llenos de gente durante el día.

Actuamente en los malls existe una contradicción entre la cantidad de personas que albergan y su nula integración o participación entre los individuos, donde todo gira en torno al consumo debiendo comportarse tal espacio publico. Espacio público el cual es “como constitución física de las relaciones que definen la polis, se instaura como un lugar donde los ciudadanos se reconocen como tales; en ese sentido se constituye como un lugar antropológico donde se crea una identificación histórica publica y política en el sentido de la validación de la vida ciudadana el intercambio y el reconocimiento de identidades”[1].

El mall carece de un libre acontecer como ocurre en la calle y en los espacios abiertos, donde ocurren procesos reales de intercambio y crecimiento de la ciudad, donde uno es susceptible de recibir estímulos de variados tipos y no solo del consumo y uno puede elegir su recorrido, no como en el mall que el paseo es obligatorio por un pasillo laberíntico que une las partes sus partes.

Es común encontrar denominaciones como mall - plaza lo que indica a la plaza como arquetipo, modelo de referencia. Hoy se presentan como el ejemplo de la ciudad ideal, con calles, plazas pero alejando lo indeseado de la ciudad, como la contaminación, la violencia, lo imprevisto, los pobres etc., es ahí donde están sus fallas y virtudes.

La plaza es “sitio espacioso dentro de un poblado o ciudad y es lugar donde se reúne la gente a celebrar ferias, mercados y fiestas públicas”[2], a través del tiempo y de las grandes civilizaciones las plazas han funcionado no solo para lo anteriormente expuesto sino también como vestíbulo y un lugar muy característico de toda ciudad antigua y actual.

Una edificación vacía, como lo es el mall, es en si un conjunto de elementos estructurales, resueltos física y matemáticamente, que solucionan un problema de necesidad pero que en realidad no es sensible, no agrada a primera vista y como dice Georg Lukácks: “el problema es que muchos edificios útiles no estéticos, existen.”
[3]

La conversión del espacio publico en un espacio de consumo lo transforma en lo que se ha definido como un “no-lugar”, ya que como lugar se entiende aquel espacio en que puede leerse algo acerca de las identidades individuales y colectivas, las relaciones entre unos y otros, y de la historia que estos comparten (característica original del espacio publico), un no-lugar se definirá como aquel en que no se pueden leer ni identidades, ni relaciones, ni historia.
[4]La arquitectura contemporánea y su relación con la cultura del mundo, pasa por una etapa pasiva, en cuanto a la ocupación de crear lugares y no espacios arquitectónicos, la súper modernidad produce estos “no lugares” que se caracterizan por ser lugares de transición en los que uno no se da cuenta que esta dentro de el.

Creo que es la primera vez en la historia en que la importancia del lugar, del espacio, de la materialidad y de la vivencia pasan a segundo plano, y en que lo importante es consumir arquitectura porque se ve bonita.

La arquitectura para el consumo es sin duda un fenómeno emergente en el mundo globalizado, que ha trastocado muchos de los dogmas de nuestra profesión, y en la que hemos estado olvidando todo el proceso evolutivo de la arquitectura desde las primeras edificaciones construidas, de caña y barro, por el hombre prehistórico; los tres libros de la arquitectura escritos por Vitruvio: Firmitas que se refería al nivel técnico de la obra. Utilitas que se refería a la hora para hacer su función. Venustas que se refería al grado de belleza que posee la obra; la teoría y la práctica: La teoría abarca el arte, las reglas que heredaban de las tradiciones y la ciencia demostrada por fórmulas, mientras que la práctica era la perfecta adecuación de la teoría a los materiales, el clima y las necesidades por cubrir en cada caso; hasta la edad moderna, donde la arquitectura en toda su historia había sido lineal a través del tiempo, en la que encuentra en una difulcación el surgimiento de un cierto numero de tendencias pero siempre ligadas a su pasado que las genero.
[5]

El arquitecto y la arquitectura han seguido un proceso de caída helicoidal, hacia el pasatiempo…hacia la mercancía.
Referencias:

[1] Marc Auge, Los no-lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad.

[2] Definición, Diccionario enciclopédico ilustrado.

[3] Georg lukàcks, Obras Completas.

[4] Marc Auge, Los no-lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad.

[5] Evolución Historica de la Arquitectura.