sábado, 29 de noviembre de 2008

Mario Botta: la búsqueda de lo esencial

(Presentado el 10 de diciembre de 2007 por Diana Carolina Padilla Velásquez)

Como uno de los principales exponentes del Racionalismo, Mario Botta es sin duda uno de los pocos arquitectos que ha intentado con tanta coherencia recuperar las raíces de la arquitectura, raíces que se encuentran muy alejadas de los valores superficiales que se observan cada vez más en nuestra cultura en la actualidad.

Este arquitecto de origen suizo, con una formación en gran parte eclesiástica, tiene sus raíces en la arquitectura Románica y Gótica, motivo por el cual refleja en sus obras una gran veneración por la arquitectura del pasado.

Proponiendo una arquitectura monumental, con el uso de potentes composiciones geométricas, que en ocasiones evocan fortificaciones, Botta ha logrado crear una firma propia, donde, marcando un límite que separa el interior del exterior, se opone por completo a las construcciones ligeras de la actualidad; aspecto que le ha valido algunas críticas que lo catalogan de arquitecto ajeno a su tiempo.

Defensor del movimiento Moderno en el sentido de lo que él llama la ÉTICA en la arquitectura, que supone la obligación de responder a las necesidades actuales y el respeto al entorno, escapa de la cultura consumista y de la arquitectura efímera, que, según él, no engloba los valores fundamentales de la arquitectura como ser la ligereza, la gravedad, los materiales y las formas perfectamente estructuradas de manera que se establezca un diálogo.

Utilizando un vocabulario geométrico, Botta defiende la idea de que la arquitectura debe ser distinta a la naturaleza, mediante la utilización de las Formas Platónicas que no sólo subrayan la diferencia entre razón y naturaleza, sino que también dan esa idea de orientación en el espacio tan importante en sus obras, estableciendo que dichas formas representan no un estilo, sino el lenguaje mismo de la arquitectura.

Al analizar obras como el Museo Watari-um en Tokio, se puede ver la correcta combinación de formas claras, abstractas y geométricas con un extraordinario uso de la luz, tanto en la iluminación interior como en la definición de las superficies exteriores. Su composición volumétrica es una lección de la arquitectura urbana, de planta triangular y una escalera en forma de quilla con una de sus aristas recta, consolidando la calle lateral y curvándose hacia la avenida principal separándose del volumen principal y contrastando dramáticamente con la sobria rectitud del resto del edificio.

La separación de la escalera convierte la fachada en un plano escenográfico de proporciones cuadradas perfectas con una serie de estrías horizontales alternadas en concreto y granito recurriendo a la simetría que se acentúa con la hendidura vertical que contrarresta la horizontalidad de las franjas y haciendo una referencia a la composición de las columnas clásicas (base, cuerpo, capitel).

Las esquinas del triangulo, que dada su agudeza no permitirían el desarrollo cómodo de alguna función, son aprovechadas por el arquitecto como pozos de luz indirecta, brindándole además un efecto de ligereza al plano de la fachada.

Sin duda alguna, Botta ha logrado crear mediante el uso de la geometría pura, estructuras evocadoras inspiradas en la arquitectura del pasado, con un lenguaje moderno y dinámico buscando esa legitimidad en las formas primarias, con edificios ricos en significado y que contienen esa perdurabilidad a través del tiempo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente trabajo con el blog.
Me preocupa esa fijacion con la arquitectura del ambito anglosajon-europeo, la propiedad con la que hablan de obras que pocos hemos tenido la oportunidad de visitar. Creo que aca encuentro una explicacion de por qué a los arquitectos de Honduras nos toco el papel de oyentes en el Congreso de la FPAA, simplemente vivimos desconectados de nuestra realidad y nos masturbamos con el discurso ensimismado que justifica los descuidos de una disciplina decadente.

Anónimo dijo...

Con gusto. Estoy fuera del pais en este momento. Cuando regrese participo