jueves, 20 de noviembre de 2008

La luz en la trilogía cristiana de Ando

(Por Ana Lucía Escobar Salgado)
La luz natural en arquitectura se convierte en un componente más de ésta, al resaltar sus formas y tocar la sensibilidad del ser humano, tal y como afirmaba Le Corbusier “la Arquitectura es el encuentro entre la luz y la forma”[1]. Discípulo de este precepto, es el arquitecto japonés Tadao Ando, su formación como arquitecto fue autodidacta, leyendo y viajando por Europa, África y Estados Unidos.

“Cuando vi la luz proveniente del óculo del Panteón en Roma, supe que quería ser arquitecto” Tadao Ando.
[2]

La luz es un elemento que enriquece los edificios de Tadao Ando, compartiendo créditos con otro elemento, la naturaleza en si. Esto se refleja en la trilogía de templos cristianos diseñados por Ando en la época de los 80’s, la Iglesia de la Luz, 1989, la Iglesia sobre el Agua en 1988 y la Capilla de Rokko en 1986.

En la Iglesia de la Luz, ubicada en Ibaraki, Osaka, conjunto que comprende dos edificios. Sus paredes de hormigón visto con marcas (sello del estilo del arquitecto) en juego con la luz, crean una arquitectura divina y espiritual.

Fig. 1, Iglesia de la Luz en Osaka, Tadao Ando. 1989.El edificio principal es un prisma rectangular, traspasado lateralmente por una pared de 15˚ con respecto al eje principal de la nave, este gran elemento esta separado unos cuantos centímetros de la cobertura, lo que permite una entrada de luz horizontalmente, dando la impresión de que el techo flota sobre el aire. Tras el altar la luz penetra intensa y majestuosamente, por medio de una abertura cruciforme, creando una cruz de luz, iluminando y energizando el oscuro interior (ver Fig. 1).

Esta luz sigue su curso a través del piso donde se ve reflejada, efecto que buscaba el arquitecto, creando continuidad de la luz y enalteciendo el camino del centro; las personas buscan en su religión, una guía, un símbolo, una conexión con Dios, una luz en la penumbra diaria de la vida; la luz reflejada en el piso da la sensación de ser la guía hacia la Cruz, es decir simbólicamente, hacia Dios, iluminando el camino oscuro, y logrando la conexión que se busca.

La capilla contigua a la principal, presenta características similares, el elemento oblicuo también se repite, solo que en este bloque, Ando no presta una abertura cruciforme, si no una perforación en el techo a través de la cual la luz llueve sobre la pared áspera y gris del altar, enfatizando la parte sacra de la capilla, el altar.
Las perfectas aberturas de este edifico demuestran la destreza de Ando en el vivaz juego de luz y sombra, creando un centro con la esencia de la espiritualidad, ambiente de paz, tranquilidad, e intensidad emocional.
Seguí presentando diferentes proyectos como este: La Iglesia de la Luz. Nuestra idea fue experimentar con la luz, así surgió la luz forma la cruz. A está Iglesia llega mucha gente de diferentes estados únicamente en busca de esta luz, en busca de este espacio, donde se puede abrir el corazón. La luz fue muy importante, en esta pequeña iglesia de solo 90 m2., con ella hicimos varios experimentos, entre ellos: buscamos el reflejo de la luz en el piso.[3]

Y con las mismas cualidades de intensa luminosidad emocional, La iglesia sobre el Agua se hace presente en la isla de Hokkaido, construida en 1988 como parte del Hotel Alpha Resort. La morfología de esta capilla consta en la intersección de dos volúmenes, un prisma de base cuadrada y un cubo con quienes comparten una de sus esquinas.

La cualidad distintiva de esta capilla es que no existe una pared frontal, si no que la reemplaza un escenario multifacético, la naturaleza misma, que se presta como altar de la iglesia, este cuadro aporta matices de colores cambiantes durante todo el año, por medio de las estaciones (ver Fig. 2 y 3).


Fig. 2 y 3, Iglesia sobre el Agua, Hokkaido, 1988. Dos escenarios que brinda la naturaleza como altar. A través del estanque frente a la iglesia, ésta se conecta con la naturaleza, impactando visualmente con la cruz de metal en medio del estanque, y se crea una relación interior-exterior. Esta característica es la misma que se presenta en la Iglesia de la Luz, la conexión entre Dios y el hombre a través de una guía, en este caso, el agua cristalina producto del reflejo de la luz, es el medio que conecta la Iglesia con Dios, representado por la naturaleza y la cruz de metal.
El volumen superior que en su interior lo define 4 cruces, creando una placita, con un piso de vidrio mate, este espacio trabaja como un cubo de luz que debajo, en su interior, alberga tres salas de espera, donde la luz cenital que traspasa el vidrio mate envuelve el sitio con sublime solemnidad, la espera no se vuelve desesperante si no placentera gracias al efecto luminoso.

La luz solar, el agua, la vegetación, en resumen, la naturaleza en si, son componentes cruciales en esta edificación y objetos de los cuales Ando no se desliga en sus demás proyectos, como en la tercera de estos recintos cristianos, la Capilla de Rokko, aunque no es tan afamada como las dos anteriores, afirma la relación de luz, naturaleza, religión y forma.
Fig. 4, Capilla de Riokko, Kobe,1986.


La capilla de Rokko se localiza en Kobe, construida en 1986, siendo también parte del Hotel Rokko Housing. El acceso a la capilla es a través de un túnel de vidrio y metal, llegando a un vestíbulo oscuro y severo, pero el espacio se abre al entrar al salón con un baño intenso de luz, semejando al paso de las tinieblas a la luz, de lo mundano a lo puro; ésta luz se instala en la capilla por medio de un gran ventanal que sustituye una pared lateral, por el mismo ventanal se hace la relación con la naturaleza que contrasta sus tonos coloridos con el mono cromatismo del salón (ver Fig. 4).
En la pared del altar y en la contraria a ésta se puede apreciar un efecto producido por unas delgadas y alargadas ranuras ubicadas en la unión de la pared con el techo, que permiten el ingreso de un juego de luz, cambiante al paso de las horas durante el día. Asimismo este efecto da la libertad a los elementos de estar separados virtualmente de la estructura, articulando el espacio, las sombras que se agregan por el mismo efecto suavizan y envuelven el ambiente.
En la capilla se da un ritmo de oscuridad-luz-oscuridad y así sucesivamente; en el túnel se da la luz, en el vestíbulo oscuridad, en el salón la luz, en el altar se vuelve a dar oscuridad hasta que se interrumpe por el ingreso de la luz a través de las ranuras del techo y sigue este ritmo desarrollándose infinitamente.

Con este ensamble propicio de la luz, Ando, cambia la percepción habitual del espacio aportándole mayor sensación, incluso ayuda en la función de éste, ya que sus elementos tanto naturales como artificiales influyen en la meditación, oración e introspección del usuario.
En los tres ejemplos, se puede apreciar lo anterior, así mismo las formas puras, el monocromático material utilizado, el juego de luces y todos elementos que la enriquece, sin embargo a cada iglesia, Ando le da su individualidad en la manera en que aplica las particularidades de su estilo, reconociéndose independientes la una de la otra. Por ejemplo, en la Iglesia de la Luz con su singular cruz de luz, la Iglesia sobre el agua, su escenario de la naturaleza y su cruz de metal en el estanque, y la Capilla de Rokko su acceso por el túnel y la simplicidad de su altar adornado con la luz natural.
La evocación de la luz en el arquitecto no seria la misma sin su particular uso del hormigón, ya que siendo una textura monocromática, permite que la luz se enfoque en un punto, realce algún elemento, o enfatice algo simbólico. A diferencia de otros arquitectos que también utilizan la luz como material como en el caso de Botta, arquitecto suizo, que hace un juego de luz y sombras para crear texturas, acompañado de las texturas de los materiales que el utiliza, o el caso del arquitecto español, Calatrava, quien magnifica el color blanco en sus proyectos, para permitir que al paso de la luz se irradien sobre la superficie blanca del volumen los distintos colores de ésta, aportando color y vida a su obra.

“No creo que la arquitectura tenga que hablar demasiado, debe permanecer silenciosa, y dejar que la naturaleza guiada por la luz y el viento hable”[4]; así define su arquitectura Ando, quien con su destreza del uso de la luz con la forma geométrica, su sello con el hormigón, y su habilidad deductiva para despertar sensibilidad en el habitante, se hace único mundialmente y lo manifiesta no solo en esta trilogía si no en toda su arquitectura, tal y como el lo dice: “Pienso que la arquitectura se torna interesante, cuando se muestra este doble carácter: la máxima simplicidad posible, y a la vez, toda la complejidad que pueda dotársela” . El componente luz es el encargado de dotar esta complejidad al espacio y realzar la sencillez de sus formas convirtiéndolas en un refugio para el espíritu, y en espacios que trascienden con su infinidad de emociones y su sencilla belleza.

Bibliografía
Harris, J., & Harris, C. (s.f.). Tadao Ando: Poesia en Hormigon. Recuperado el Sabado 10 de Mayo de 2008, de Arquitectura Chile: http://www.arqchile.com
Zeballos, C. (s.f.). La Iglesia sobre el Agua, La Iglesia de la Luz, Capilla de Rokko. Recuperado el Viernes 9 de Mayo de 2008, de Blog Mi Moleskine Arquitectonico: http://moleskinearquitectonico.blogspot.com

(Kunihiro, 1991)
[1] Le Corbusier, de Wikiquote, Citas. Recuperado el sábado 10 de mayo, 2008. Online.
Disponible en http://es.wikiquote.org/wiki/Le_Corbusier
[2] Perez Rosas, Mario. Tadao Ando Conferencia Magistral. Mexico 2001. Recuperado el sábado 10 de mayo, 2008. Online. Disponible en http://www.da.com.mx/PAGINAS/ensayos/conferencia%20tadao%20ando.pdf
[3] Ibíd.
[4] Harris, Jorge y Harris, Carolina. Tadao Ando: Poesía en Hormigón. Recuperado sábado 10 de mayo, 2008. Online. Disponible en http://www.arqchile.com

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