lunes, 22 de septiembre de 2008

Cómo leer un libro (de ensayo)

Uno de los objetivos primordiales de Teoría Superior es que investiguemos los temas que se verán en la clase de manera que podamos discutir entre nosotros pero también que sepamos expresarlos de manera escrita. Como probablemente debido a la carrera hemos descuidado nuestras habilidades de redacción hemos de auxiliarnos de las dos técnicas esenciales para escribir mejor: leer y practicar. A continuación presentamos un pequeño resumen del libro de Mortimer J. Adler y Charles Van Doren “Cómo leer un libro”, pero nos enfocaremos en lo que concierne a la lectura de libros de ensayo, o ensayos sueltos. Este resumen puede ser un buen punto de partida para analizar cualquier lectura que sea asignada, o cuando se está realizando la búsqueda de información para ser discutida en el aula. Sin embargo investigar y leer no es suficiente, es necesario tener nuestro propio criterio y desarrollar nuestra perspectiva, y eso se logra escribiendo frecuentemente, hasta que podamos dar a entendernos de forma clara y natural. Aquí entra la participación de los alumnos en el blog…

Volviendo a cómo leer un libro, lo primero que tenemos que saber es que la capacidad para una mayor actividad en la lectura con un mayor esfuerzo es lo que hace a un buen lector; debe exigirse a sí mismo y al texto que tiene en sus manos. Cuando leemos revistas, periódicos o cualquier texto que no represente un reto para nosotros estamos leyendo para aumentar nuestro bagaje de información, para acumular datos, ejercitar la memoria, pero si nos encontramos con textos que al principio no se entienden plenamente estamos leyendo para obtener comprensión. Sólo se requieren unos cuantos pasos para superar esa desigualdad inicial entre el lector y el libro. La idea es que una persona sin ningún tipo de ayuda externa, sólo con su libro, se eleven desde un estado de comprensión menor hasta uno de comprensión mayor en un tema. Esto tiene que ver con el nivel de lectura que estamos aplicando. El primer nivel, el de la lectura primaria es aquel en el que entendemos gramaticalmente una frase, reconocemos su significado, como cuando estamos aprendiendo a leer en la escuela. Más adelante está la lectura de inspección, la analítica y la lectura paralela. Nosotros nos centraremos en estos dos niveles intermedios, porque son los que resultan útiles en el nivel en el que nos encontramos; la lectura paralela es práctica si estamos leyendo varios libros a la vez sobre un mismo tema para realizar un trabajo de tesis por ejemplo.
La lectura de inspección sirve para familiarizarnos con el libro, darle una primera aproximación y clasificarlo según su tema. Vamos a mirar el título y el prólogo si existe, y trataremos de ver a qué categoría pertenece el libro. En esta hojeada se revisa el índice de materias para darnos una idea general de la estructura en que está compuesto, y también el índice al final del libro de manera que veamos el alcance de los temas y los autores que son citados. Muchas veces la propaganda publicitaria nos da un resumen de los puntos principales de la obra, pero también se tiene que explorar por dentro: buscar resúmenes al final de los capítulos, tratar de buscar algún argumento importante a lo largo de todo el texto. Seguidamente se pasa a la lectura superficial, en la que se lee por completo el libro, sin detenerse a buscar o a reflexionar sobre cualquier cosa que no se entienda. Esto es muy importante porque es las siguientes etapas se aclaran los aspectos que requieren un poco de esfuerzo para ser comprendidos, pero cuando uno ya ha leído todo el contenido se sabe qué esperar.

Mientras lee, el lector debe plantear preguntas y tratar de responderlas. La primera es: ¿Sobre qué trata el libro en su conjunto? De esta manera identificaremos el tema principal y los temas secundarios que lo conforman. ¿Qué dice en detalle y cómo lo dice? Se refiere a las ideas, los argumentos, el mensaje en concreto que quiere transmitir el autor. ¿Es el libro verdad, total o parcialmente? No sólo basta con conocer la opinión del que escribe, la persona que lee está obligada a formar su propia opinión, una vez que ha comprendido el texto, claro está. ¿Qué importancia tiene?: ¿tiene el texto alguna aplicación a nuestra vida, ya sea para cambiar nuestra forma de pensar o actuar? ¿Por qué piensa el autor que es importante que sepamos lo que él tiene que decir?

Cuando algo nos pertenece lo cuidamos más, nos sentimos identificados con él, pues tener un libro no significa sólo ser su dueño en el aspecto material. Debemos apropiarnos de él en todos sus niveles, escribir en él la reacciones que vayamos experimentando mientras se lee, destacar argumentos subrayándolos, haciendo líneas verticales en el margen, asteriscos, números, si hay una secuencia en estos argumentos, o si es necesario remitirse a otras páginas; rodear con círculos las palabras o frases clave, escribir nuestras propias preguntas y respuestas, resumir con nuestras palabras lo que se dijo, las opiniones que tenemos al respecto, cualquier cosa que más adelante podamos recordar y nos haga más fácil buscar en el libro, saber dónde queda cada cosa. Al terminar esta lectura de inspección sabremos con qué clase de libro estamos tratando, de qué trata en su conjunto y cuál es el orden que tiene. Esta primera parte se refiere al contenido estructural, a la unidad y la organización entre sus partes; de allí se pasa al contenido conceptual, la veracidad e importancia de la obra, que extraeremos gracias a la lectura analítica.

Primero, descubriremos sobre qué trata el libro. Es esencial saber qué clase de obra se está leyendo, porque de eso depende el método que usaremos para acercarnos a él. Por ejemplo, los libros de ensayo transmiten conocimientos; consisten fundamentalmente en opiniones, teorías, hipótesis, especulaciones cuya veracidad se asegura más o menos explícitamente. Sin embargo, dentro de los libros de ensayo encontramos subdivisiones como la historia y la filosofía. La filosofía busca verdades generales, no narran acontecimientos del pasado cercano o lejano y se remiten a hechos y observaciones comunes a la experiencia del hombre promedio. Si ya sabemos de qué es el libro, el siguiente paso es expresar de qué trata su tema principal. Esto se puede hacer en una sola frase o en unas cuantas, teniendo como máximo un párrafo breve. Luego debemos buscar con mayor detenimiento las partes más importantes y mostrar que tienen un orden unas respecto a las otras y respecto a la unidad del conjunto. Para los libros de ensayo hay un truco: generalmente este tipo de textos exponen su plan en el prólogo o en los primeros párrafos y luego lo desarrollan. Pero debemos continuar buscando si nuestro autor no recurre a este recurso, esa es nuestra función como lectores, descubrir el esqueleto que forma la discusión. (Cuando sea nuestro turno de escribir partiremos del esqueleto para luego cubrirlo, y seremos exitosos si nuestra exposición tiene unidad, claridad y coherencia.) Pasaremos entonces a averiguar en qué consisten los problemas que plantea el autor. Podemos escribir en el margen las preguntas que él espera responder con el mayor nivel de detalle posible, y si hay se agregan las preguntas secundarias o subordinadas.

En la segunda etapa trataremos de interpretar el contenido del libro, encontrando las palabras importantes del texto. Las palabras importantes son generalmente todas aquellas que crean problemas para el lector, porque pertenecen a un vocabulario técnico propio del tema. Descubriremos su significado según el contexto en el que estén insertadas, empleando el significado de todas las otras palabras que las rodean. El diccionario será un último recurso, de emergencia nada más. Además de las palabras clave, hay que señalar las oraciones más importantes de un libro y descubrir las proposiciones que contienen. Las proposiciones son más que una opinión personal, deben tener un respaldo, razones válidas para ser creíbles. Si es posible, incluso deben encontrarse los párrafos del libro que enuncien los argumentos importantes, pero si no son tan evidentes es la tarea del lector construirlos él mismo, a partir de oraciones de diferentes párrafos hasta constituir un argumento. Finalmente, debemos averiguar si el autor encontró soluciones, si respondió a sus propias preguntas.

Las siguientes reglas se refieren a lo necesario para criticar un libro, para juzgarlo como un buen o mal vehículo de comunicación de conocimientos. Parece evidente, pero no podemos decir “estoy de acuerdo”, “no estoy de acuerdo” o “suspendo el juicio”, si no podemos decir con relativa certeza “lo comprendo”. Es nuestra responsabilidad repasar de nuevo las dos primeras etapas de la lectura analítica hasta sentirnos seguros de nosotros mismos con respecto a lo aprendido, no hay excusa para no entender. Si llegado el momento estamos en desacuerdo con el autor, debemos nosotros, al igual que él, ser razonables en nuestra discusión, tener razones válidas, que no sean emocionales o prejuiciosas para no creerle. Para ello distinguiremos entre conocimiento y simple opinión personal, que es un juicio sin nada que lo respalde. Al cuestionar al escritor podemos decir varias cosas: está desinformado, si le falta algún conocimiento importante respecto al problema; está mal informado, si afirma algo que no es cierto y es ilógico si alguna de sus conclusiones no deriva de las razones que expuso, o incoherente si dos cosas que ha intentado decir son incompatibles. También puede darse el caso que no haya resuelto los problemas que había planteado y quedó incompleto.

En pedagogía se distingue entre el aprendizaje mediante la instrucción, en el que una persona enseña a otra mediante el lenguaje hablado o el escrito, y el aprendizaje mediante el descubrimiento en el que el proceso de aprender algo es individual por medio de la investigación y la búsqueda o la reflexión, sin necesidad de profesor. En nuestra clase tenemos la oportunidad de combinar ambos métodos, con la ventaja de que podemos comparar lo que cada uno descubre al discutir entre nosotros. En la publicidad de un libro que se opone al deconstructivismo un crítico escribió: “Desafortunadamente, a los arquitectos en general no les gusta leer, así que no leen libros teóricos y artículos críticos de pensadores. Solo miran fotografías.” No le demos la razón.

A continuación presento la puntualización de las etapas de la lectura analítica, para que sean fáciles de imprimir y de tener a mano mientras se lee. Para la siguiente clase quedó asignada la lectura del ensayo “Las matemáticas de la vivienda ideal” de Colin Rowe. Se harán preguntas sobre esto que se ha explicado.

I. Primera etapa de la lectura analítica: reglas para descubrir sobre qué trata un libro
1) Clasificar el libro según la clase y el tema
2) Enunciar sobre qué trata el libro con la mayor brevedad posible
3) Enumerar las partes más importantes según su orden y correlación y perfilar dichas partes al igual que se ha hecho con el todo.
4) Definir el problema o los problemas que ha tratado de resolver el autor.

II. Segunda etapa de la lectura analítica: reglas para interpretar el contenido de un libro
5) Llegar a un acuerdo con el autor interpretando las palabras clave.
6) Comprender las proposiciones más destacadas del autor reflexionando sobre las oraciones más importantes.
7) Conocer los argumentos del autor hallándolos en las secuencias de oraciones o construyéndolos a partir de éstas.
8) Determinar qué problemas ha resuelto el autor y cuáles no, y de entre estos últimos, cuáles sabe el autor que no ha logrado resolver.

III. Tercera etapa de la lectura analítica: reglas para criticar un libro
a) Máximas generales de la etiqueta intelectual
9) No empezar la crítica antes de haber completado el perfilado y la interpretación del libro.
10) No disentir por puro afán de polémica.
11) Demostrar que se reconoce la diferencia entre conocimiento y simple opinión personal, aportando buenas razones para cualquier juicio crítico.

b) Criterios especiales para los puntos de crítica
12) Mostrar dónde está desinformado el autor
13) Mostrar dónde está mal informado el autor
14) Mostrar dónde es ilógico el autor
15) Mostrar dónde es incompleto el análisis del autor

1 comentarios:

saled dijo...

Muy buen artículo, creo que tengo ahora mejores herramientas para entender un libro. Gracias